Creando un espacio de relajación y meditación en tu casa

Creando un espacio de relajación y meditación en tu casa

Hoy te diré cómo hacer un espacio de meditación y generar ese refugio en la comodidad de tu casa. Necesitas un pequeño rincón y nada más. 

Todos necesitamos abstraernos, relajarnos, alejarnos del bullicio del mundo y meditar. 
La meditación es una práctica milenaria que permite la expansión de la consciencia, la sanación acelerada, restaurar la salud emocional, física y mental; acelera el aprendizaje, mejora la memoria y lo mejor de todo es que en 20 minutos de meditación profunda podemos relajar el cuerpo el equivalente a 6 horas de sueño.

¿Qué necesito para tener una sala de meditación en mi casa?

Aquel rincón en la sala desaprovechado, el cuarto de visitas que ya nadie usa, el cuarto de servicio que es bodega, o simplemente una esquina en la propia habitación; son suficientes para iniciar tu rinconcito de meditación y relajación en tu propia casa.

¿Qué características debe tener mi sala de meditación?

Dado que nos adaptamos a los lugares ya existentes de tu casa, prefiere aquellos que tengan  luz tenue, o que ésta pueda regularse ya sea con cortinas, persianas y lámparas de bajo voltaje. La luz tenue simula el estado y la frecuencia en la que entra el cerebro (alfa-relajado). Ni muy iluminado (beta-despierto), ni muy oscuro (delta/theta-sueño ligero a profundo).

¿Qué elementos decorativos puede tener mi sala de meditación?

Mientras menos objetos haya a tu alrededor, mejor. La estimulación por colores, objetos, muebles, adornos, debe suprimirse y provocar que el cerebro pueda abstraerse. Elige la estimulación sensorial sutil, como una vela encendida, el aroma de un incienso suave y música especial para meditar. Si aún decides decorar, los tonos tierra y los azules pálidos, te ayudarán a enfocar tu centro meditativo. Igualmente, puedes colocar flores, un tazón de arroz o pequeñas ofrendas.

¿Qué tamaño debe tener mi sala de meditación?

Te contaré algo. Durante los años 50's, el Ejercito Popular de Liberación China, invadió el Tíbet, acarreando con ello varios monjes que luego fueron apresados en un campo de concentración. En este campo no sólo habían monjes, también habían ciudadanos tibetanos que fueron forzados a realizar trabajo pesado y que si se negaban, eran sometidos a habitar celdas de un metro cúbico. Los monjes tibetanos enseñaron a meditar a los presos y quince años más tarde, cuando algunos de ellos fueron liberados, reportaron que nunca se sintieron más libres.
El espacio no importa cuando en tu interior encuentras la inmensidad

Que tengas deliciosas meditaciones, ¡hasta pronto!

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